sábado, 8 de septiembre de 2007

Ramon&Family- Ay Ramón que recuerdos!

¡Ay Ramón que recuerdos!


Una vez en el programa de la Campos vi. Que había gente que no sabían decirse las cosas a la cara, sobre todo las bonitas, y que era bueno escribir, así que me he comprado una libreta en el “chino” y te iré contestando.

Es que tú eres más zalamero y siempre me has dicho mas cosas bonitas… yo siempre he sido más sosa.

Eso si a ver si ahora te digo esas cosas que no se, no me atrevía a decirte, fíjate tu a mi edad escribiendo a mi marido que lo tengo en mi casa y duerme conmigo, pero ¡si la Campos dice que eso es bueno!.

Además tienes razón nuestros hijos no nos escuchan y yo no me atrevo a contarle todas las cosas bonitas que nos han pasado… como tu bien dices ¿y si un día las leen?

Aunque no me acuerdo de ese día, te he escuchado tantas veces decirme lo que te guste nada más verme que… No lo puedo olvidar, pero si que me gusta ahora que han pasado tantos años decirte lo que sentí.

Yo si que te había visto, tú eras mayor y no te fijabas cuando jugaba a la comba en mi calle y tú pasabas con tus amigos, ya llevabas pantalones largos, eras mayor, cuando se os ponían pelos en las piernas os vestían ya de hombres ¡que tiempos! igualito que ahora y claro no te fijabas en mí. ¡Eras guapo!
Un día le pregunte a mi amiga Mari Pili como te llamabas y me dijo Ramón, desde ese día ese es el nombre de hombre que más me gusta, ni Jose ni Felipe,

R A M O N.

Suena a toda una vida de trabajo, suena a buen marido, suena a buen hombre lo que tú eres.



Esa verbena era la primera que me dejaron estar hasta que toco el pasodoble final, antes me enviaban a la cama, pero es que ya era mayor había cumplido 15 años.

Mi abuela y mi madre me había hecho aquel vestido y el cancan, me sentía guapa, el lazo igual que el cinturón me hacia muy elegante. Mi prima y mi madre estuvieron toda la tarde con los bigudíes para que me quedaran los tirabuzones estupendamente.

A mi no me paso como a ti que pensé que eras el mas guapo, no simplemente que me mirabas y como lo hacían tan pocos chicos porque aun me veían muy niña pues no se me gustaba.

¡Uf que horas! empieza la novela de Madre Luna y no me la quiero perder.

Maria


Mary CarmenG. de la Rosa

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